Quiena Inversiones - La Turbina Coworking




El mes pasado estuvo en Resistencia Nicolás Galarza, CEO y fundador de Quiena, una fintech
especializada en la asesoría de inversiones basada en software, que pone el mercado financiero
global a disposición de pequeños y medianos inversores de manera automatizada, a costos mucho
menores que los agentes de bolsas tradicionales.

El software de Quiena crea perfiles personalizados para cada cliente, armando un portfolio
matemáticamente óptimo, que luego se combina con 50 años de datos históricos de todos
los activos elegidos para la inversión, probando millones de combinaciones hasta encontrar
el modelo que otorga el mayor retorno.

Su visita a nuestra ciudad se dio en el marco del anuncio de un acuerdo con la Bolsa de Comercio
del Chaco, a través del cual sus clientes podrán utilizar la plataforma de Quiena para operar en Estados Unidos.

Quiena fue la primera empresa en la que La Turbina invirtió, por lo que aprovechamos la presencia
de Nicolás en Resistencia para que nos cuente tanto acerca de su experiencia en el sector financiero
como consejos para quienes estén pensando en lanzarse a emprender.



¿Cómo fueron tus primeros pasos en el mundo emprendedor?

Mi caso es un poco particular. Empecé a estudiar Economía y dejé la carrera para fundar mi primera
empresa, lo cual admito, viéndolo hoy hacia atrás, fue una decisión super riesgosa, y hasta quizás un
poco irresponsable, pero ese riesgo me obligó a trabajar más de lo que hubiese trabajado si no tenía
esa presión, porque lo cierto que tener un título universitario es una ventaja, y no tenerlo te obliga a
trabajar mucho más que el resto.

Pero salió bien, empecé a administrar inversiones unos años después, y finalmente después de
mucho trabajo fundé lo que hoy es Quiena, y lo que definitivamente es lo más exitoso que hice hasta
el momento.

¿Cuántos años tenías cuando tomaste esa decisión?

19 años, hace casi 10.


¿Y cuándo supiste que este era tu camino?

Puntualmente ya invertía desde que tenía 16 años, antes de mudarme a Argentina y estudiar Economía. 

Yo creía que la Economía era la carrera ideal para meterme en la industria, y estando ahí me di
cuenta que no, lo que me iban a enseñar no era lo que quería aprender.

La combinación de ya venir haciendo cosas por mi cuenta, tomando confianza en mí mismo, con
darme cuenta que lo que creía que tenía que estudiar, Economía, no era el camino que quería seguir,
de alguna manera tuvo lógica. 

Me dije a mí mismo que  iba a buscar por otro lado, y en el peor de los casos volvería a la universidad,
total todavía tenía 19 años, y tiempo.


¿Tenías algún background familiar en el terrenos de inversiones o  emprendedurismo?

De inversiones no, mis padres son psicólogos, pero tienen un centro terapéutico, por lo que por esa
parte puede haber una veta emprendedora.



¿Cuál es el concepto detrás de Quiena?

Antes de Quiena administré una firma de inversiones tradicional;y  me refiero a tener que sacar a
cenar un cliente para abrir una cuenta...así de tradicional. 

Estuve un tiempo en Sillicon Valley, y conocí empresas que hacían lo que hoy es Quiena, que es
automatizar procesos de atención al cliente, asesoría, administración de inversiones, justamente
para bajar costos y atender al pequeño y mediano ahorrista, los cuales un asesor humano no
atendería.

Me sentí un poco tonto por hacerlo a mano en casa, por lo que volví a Buenos Aires y la primera
decisión fue empezar a automatizar procesos, y un tiempo después nació Quiena.

Somos una firma de inversiones donde utilizamos tecnología de automatización para que nuestros
clientes inviertan en todo el mundo, acciones, bonos, bienes raíces, metales preciosos, commodities
en general, y todo con inversiones muy bajas (USD 500 /  USD 1000), y como dije antes, lo que
hacemos es automatizar lo que hace un asesor de inversiones humanos, por lo que creamos
un plan de inversión para cada cliente, les respondemos sus dudas sobre qué implica en riesgos,
retorno, seguridad, etc., y si el clientes se decide abre una cuenta de inversión en Estados Unidos,
envía fondos desde el home banking local, y luego Quiena administra esta cuenta de inversión de
acuerdo al plan de inversiones acordado al principio.

Esto es lo que hace un asesor humano, pero al automatizarlo logramos dos cosas, una es eliminar
errores humanos, y nos gusta usar la analogía del campeón mundial de ajedrez que pierde contra
una computadora, esto es lo que estamos haciendo,y por otro lado bajamos costos porque no
tenemos que pagar un sueldo para atender a un cliente: hoy cada asesor de cuenta atiende
a 2 mil clientes, lo cual si bien es un nivel de automatización enorme, nuestra proyección es llegar
a 12 mil, el benchmark que existe en Estados Unidos.

¿Empezaron en Estados Unidos?

Sí, la primera autorización regulatoria la obtuvimos de la SEC, luego desembarcamos en Uruguay y
en México, para finalmente llegar a la Argentina, un lugar al que nos costó mucho hacerlo, pero era el
que más ansias y ganas nos generaba.

Desde que nos lanzamos en Argentina ya hemos escalado al Top 5 entre las empresas de más rápido
crecimiento en la industria de inversiones, abriendo unas 380 cuentas por mes de promedio.Y no solo
de las fintech, sino también considerando a las agencias tradicionales.


¿Por qué creen que tuvieron tan buena recepción en Argentina?

Porque venimos de tres años de aprender qué es lo que necesitan los clientes; hoy ocupo
el 30-35% de mi tiempo en hablar con ellos. los llamo, tomo un café.

A modo de ejemplo, personalmente les mandé a todos nuestros clientes de la región (unos 110),
un e-mail para que vayan a la reunión que tuvimos en la Bolsa de Comercio del Chaco.

Todo este proceso de atender lo que el cliente necesita nos lleva a tener un producto
súper sólido y probado.

Si bien el modelo apunta al pequeño y mediano inversor, no existe techo a la hora de recibir clientes.

No, tenemos clientes que tienen más de USD 1 millón en la cuenta, y el logro de Quiena es poder
atender a los clientes que no llegan a esas cifras con el mismo nivel de personalización y sofisticación
que reciben los clientes más grandes.


¿En qué consiste la alianza con la Bolsa de Comercio del Chaco?

Uno de nuestros primeros inversores fue La Turbina. Ellos nos acercaron a la
Bolsa de Comercio del Chaco, y luego de un año de trabajo pudimos encontrar dónde desarrollar
sinergias, y firmamos un acuerdo para que los clientes de la Bolsa de Comercio del Chaco puedan
invertir en Estados Unidos a través de Quienta. Nosotros aportamos toda la estructura tecnológica,
regulatoria y asesoría.


¿Habías estado en Resistencia alguna vez? ¿qué sentiste?

Es la primera vez, y me encantó. Yo estoy acostumbrado a que los protagonistas de la industria sean
un poco duros, pero en la Bolsa de Comercio del Chaco sentí una energía y una forma de ser
totalmente distinta, y en el mejor de los sentidos.


¿Y qué significa para vos tu relación con Incutex y La Turbina?

Por un lado empiezo por Incutex porque fueron nuestros primeros inversores, y mantengo una relación
excelente. 

Incluso hubo un par de historias interesantes. La primera oferta que nos hicieron fue rechazada por
nosotros, siendo sinceros, por falta de experiencia de nuestro lado: creíamos que valíamos más de lo
que valíamos, y me encantó que uno de los general partners del fondo me llamó y me explicó por qué
tenía sentido la oferta, lo que podían aportar y eso nos permitió llegar a un punto medio.

La Turbina se sumó como  inversor dentro de nuestra primera ronda de financiamiento significativa en
la que levantamos más de USD 700 mil luego de haber probado el concepto para construir el producto
en Argentina y acelerarlo. Y el acuerdo con la Bolsa de Comercio del Chaco muestra lo valioso que fue
la inversión por el lado de La Turbina.

Marcelo Nievas, uno de los dueños del fondo, fue gerente general de la Comisión Nacional de Valores,
y de hecho la relación empezó por ese lado, dado que me interesó tener cerca a alguien con ese nivel
de conocimiento en la industria de capitales.


¿Cuánta gente trabaja en Quiena?

Somos catorce personas full time, y dos part time, basadas en Buenos Aires.


¿Qué background profesional tiene el equipo?

La mitad del equipo es tecnología, y me imagino que esa proporción llegará al 60% o 70%, sin embargo
hay dos áreas importantes , una es Inversiones, nuestro gerente ocupó ese mismo puesto en Citibank
por 20 años, mientras que el gerente de marketing estuvo a cargo del área en el banco Santander
durante quince años; nuestro CTO viene de trabajar en empresas como Microsoft y Globant, por lo que
tenemos un equipo muy sólido.

Además poseemos una particular forma de contratar gente. Por ejemplo no pedimos CVs, si alguien
nos lo manda, lo descartamos automáticamente. Al menos si nos manda sólo el CV.

Nuestra forma de contratar es buscar a tal persona, y cuando alguien está interesado le decimos
“danos tu mejor impresión”, de manera abierta, como sea, y un CV es la forma más aburrida de hacerlo.


Estoy muy contento de mi equipo, son extraordinarios, y podemos crecer gracias a que nadie está
apagando incendios.




¿Cuál es la visión a futuro para Quiena?

En función de lo que hemos venido viendo en la industria y en nuestros logros estoy bastante confiado
en que vamos a llegar al punto en el que en varios países de Latinoamérica, nuestros competidores,
que hoy son agentes de bolsas tradicionales, van a tener que tomar una decisión entre quedarse sin
trabajo, o bien convertirse en partners o socios de nuestros clientes.

Me imagino que Quiena no va a ser solo una plataforma B2C, sino que va a evolucionar para brindarles
servicios a agentes de bolsa, y de hecho el acuerdo con la BCCH es el primer paso en ese sentido,
para que ellos se apoyen en nuestra estructura, bajen sus costos y puedan atender a sus clientes de
una mejor manera.


¿Qué consejos darías a quienes sienten que tienen adentro el espíritu emprendedor?

Se me ocurren varias cosas. Una es, referido a lo que dije antes, mientras más joven es uno,
más riesgos puede correr, porque en el peor de los casos puede volver a la universidad.

A mí me daba un poco de miedo pensar, a los 19 años, que nadie me iba a tomar en serio,
pero en el viaje a San Francisco que les comenté (yo ya tenía 22 años), fui a un evento donde
una organización elegía a chicos destacados menores de 20 años para darles USD 100 mil para
que dejen la universidad y funden su propia empresa, por lo que cuando fui a los 22, era el mayor,
y toda la gente menor a mí tenía empresas propias. 

Y todos saben, la cultura, los emprendedores, los inversores, que lo más probable es que fracases,
y es por eso que lo debes hacer rápido, porque cuando antes fracases más rápido aprendes y puedes
tomar tu siguiente paso, volver al camino normal o hacerlo mejor.

Mucha gente me ha preguntado si debo dejar la universidad, y la respuesta correcta es que, si me lo
estás preguntando, probablemente no.

Porque, no digo que sea malo tener dudas, sino que es un riesgo enorme, y cada vez que tomamos un
riesgo debemos saber que podemos tolerar las consecuencias negativas del mismo.

Si no toleras la idea de tomar el riesgo, quizás todavía no estás listo. Cuando lo estés, probablemente
lo vas a tomar sin preguntar a nadie.

Por último entender que es difícil, súper difícil. Si todo sale bien, el retorno es enorme, en todo sentido,
económico, tiempo, relaciones y, satisfacción general, pero al igual que en las finanzas, más retorno
implica más riesgo.

Hay que ser consciente de que la probabilidad de que te vaya mal siempre es mayor a la de que te vaya
bien, uno debe estar cómodo con ello, y saber que para que te vaya bien es cuestión de probar muchas
veces.


¿Y con respecto a la búsqueda de inversores?

Levantar capitales es difícil como cualquier otra cosa que pasa en la vida de un emprendedor.
No hay que decepcionarse cuando te digan que no, porque te lo van a decir la enorme mayoría
de las veces.

El trabajo como emprendedor es seguir haciendo las cosas, ir con tracción...un error que cometí fue
ir a muchos inversores sin haber probado que tengo algo que valga la pena.

Es una muy mala idea ir a un inversor y decirle ‘necesito capital para empezar una idea, o para no
cerrar’; no son cosas en las que alguien quiera invertir; hay que pedir capital para expandirse, para
crecer.

Por otro lado, si vas a pedir plata que sea mucha, si necesitás USD 30 mil es porque todavía estás
pensando en pequeño, o porque no sabrías qué hacer con más capital.

Si el negocio es bueno y tiene potencial, uno debería saber dónde poner 10 veces más dinero.



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