21 nov. 2019

Rémi Vespa, presidente de Blue Trail Software: "El de programador es uno de los pocos empleos en los que no veremos cambios fundamentales"



A principios de octubre recibimos la visita de Rémi Vespa, presidente de Blue Trail Sofware, empresa originaria de San Francisco, Estados Unidos, que ha elegido a Resistencia como una de las ciudades en las cuales establecer una sede en la que emplea a un cada vez más numeroso grupo de programadores cuyo trabajo tiene un impacto tanto local como global (quienes además están basados en La Turbina).

Con más de 30 años en la industria del software, Rémi tiene mucho para contarnos sobre su experiencia y las perspectivas a futuro.  


- ¿Cómo fueron tus inicios profesionales?

Remi Vespa: - Empecé como profesor de matemáticas, pero en realidad no me gustaba, por lo que luego de un par de años empecé a programar; y tras cuatro o cinco años trabajando para una empresa, logré convencer a mi jefe de que nos asigne un pequeño presupuesto que nos permitió desarrollar una herramienta, la cual terminó convirtiéndose en el mayor jugador del mercado europeo.

Eventualmente la vendimos a France Telecom, hoy Orange, pero no me terminó gustando lo que la compañía le estaba haciendo a sus jóvenes ingenieros, por lo que me fui a trabajar para una empresa estadounidense que se estaba desplegando en Europa, y como luego de dos años las operaciones europeas ya representaban el 75% del total de sus ingresos, me ofrecieron mudarme a los Estados Unidos, hacia donde me fui con mi familia dado que quería que mis hijos experimenten algo diferente. Aproveché la oportunidad y llevo veinte años viviendo en California. 

Hace algunos decidí que quería crear mi propia compañía , pero esta vez sin depender de grandes organizaciones, para así implementar lo que realmente yo deseaba hacer, y darle forma en base a cómo debería ser una empresa en el siglo XXI.


- ¿Qué consejos les darías a aquellas personas que quieran ser programadores? Mencionaste que vos aprovechaste una oportunidad al dejar Europa y trasladarte a los Estados Unidos, ¿qué les dirías a quienes tienen dudas ante decisiones como esas?

- Primero, creo que la belleza de ser programador es que es uno de los pocos puestos de trabajo en los que no veremos cambios fundamentales. Habrá trabajo para ellos en los próximos, cinco, diez, veinte años, y en eso se diferencia de otras ocupaciones como por ejemplo contadores, vendedores o incluso en marketing, cuyos trabajos serán totalmente diferentes.

Ser programador es un trabajo muy demandante, estresante. El software no es una ciencia, aunque es una ciencia exacta; las cosas cambian en el tiempo, por lo que habrá frustraciones.

En mi experiencia, lo que les diría es que trabajen duro. Este no es un empleo de ocho horas por día, y no a todos les gusta esto. Y dejame ponerlo de manera directa: a la gente que esté dispuesta a ese sacrificio le esperan cosas grandiosas en términos de salario, beneficios y desarrollo a largo plazo...

- Entonces la palabra clave es pasión...

- Absolutamente. Es algo por lo que tenés que estar apasionado. Debés querer estar sentado por horas mirando a una computadora escribiendo códigos raros, debés tener la voluntad de dejar atrás lo conocido y aprender nuevas cosas, por lo que sí, es una pasión.

- ¿En qué lugares del mundo tienen presencia?

- Tenemos tres oficinas en Argentina (Buenos Aires, Tandil y Resistencia), tres en México, una en Uruguay, una en España, y por supuesto una en San Francisco.

- ¿Y qué buscan en una ciudad a la hora de pensar en establecer una nueva sede?

- Primeramente, nuestra compañía es ciento por ciento propiedad de los directivos y empleados (80% y 20% respectivamente), por lo que cuando decidimos algo lo hacemos pensando en el largo plazo, no de manera táctica.

Cuando buscamos una nueva locación, nos fijamos en lugares en los que podamos causar un impacto. Queremos ser parte de la ciudad, involucrarnos en la vida social y contribuir con ella. 

Por supuesto que si pensamos en ciudades como Buenos Aires, Barcelona y México DF eso es más difícil lograr dado que somos una compañía relativamente pequeña, y es la razón por la que también buscamos establecernos en ciudades de segundo nivel, más pequeñas en donde es más fácil generar un impacto.

- ¿Trabajan conjuntamente con universidades locales? ¿cómo se relacionan con las comunidades?

- Bueno, hace no mucho que empezamos a operar en Resistencia, por lo que todavía no nos hemos acercado, pero definitivamente es el plan, como por ejemplo lo hacemos en México.

Allí tenemos un programa de internos en el que este año contratamos entre quince y veinte jóvenes para que construyan su experiencia, les enseñamos programación y les pagamos durante seis meses. Al final les tomamos un examen, y si lo pasan los contratamos.

También intentamos ser parte de la comunidad con acciones como la de dar equipos a instituciones en barrios carenciados, algo que hacemos en Tandil.

La industria del software es muy dinámica y mueve mucho dinero, por lo que queremos mostrarnos agradecidos por ello, devolverle algo a la sociedad.

Nuestra CEO es una mujer de origen latino, lo cual no es muy común en esta industria, y ella está muy interesada en el desarrollo humano. Muchas personas en la región no tienen la oportunidad de ir a la universidad o viajar, por lo que tratamos de hacer un aporte que, aunque pequeño, es mejor que nada.


- ¿Cómo definirías la responsabilidad social que tiene la industria del software?

- Bueno, definitivamente somos parte del cambio. Cuanto más software desarrollamos se generan más empleos, y esto impacta en todo el mundo.

Así también la realidad es que algunos puestos de menor rango que ayudan a aliviar la pobreza están siendo reemplazados por la automatización, lo que nos hace responsables y nos fuerza a accionar cuanto antes.


- ¿Y cómo creés que sociedades en países en vías de desarrollo como Argentina pueden prepararse para cuestiones como la automatización o inteligencia artificial?

- Y, primero deberían haber cambios en política (ríe). Bueno, más seriamente, creo que Resistencia tiene muchísimo potencial. Tiene un tamaño relativamente grande, buena infraestructura de comunicación, un aeropuerto que la conecta con Buenos Aires y de allí al mundo. 

Estoy muy impresionado por los empleados que tenemos aquí. Sus capacidades informáticas son tan buenas como las de otras locaciones, pero también noto sus ganas de hacer algo por la ciudad, e incluso estamos planeando algunas actividades para el próximo año.

- ¿A qué edad se puede empezar a aprender programación? Hay un límite inferior....Por ejemplo, tengo dos hijas de cinco y dos años, y antes que llevarlas a hacer algún deporte o danza, siempre le digo que deben ir a programación....¿qué opinás de eso?

Siempre me sorprendo cuando veo a niños muy pequeños jugar con celulares o tablets, lo fácil que aprenden a utilizarlos. 

Creo que entender programación debería ser como aprender a hablar inglés, idioma al que hemos puesto como paradigma de la comunicación global, y al cual los niños se exponen desde muy chicos para que lo incorporen casi como lengua nativa, sin un acento marcado.

En ese sentido me parece que también deberían exponerse a la programación, al entendimiento de cómo funcionan las computadoras. 

Hemos realizado un programa experimental en México en el cual después de clases llevábamos adolescentes de 14 años para que visiten la empresa y conozcan la industria del software.

- Y en sentido opuesto, ¿hasta qué edad puede alguien empezar a programar? ¿Hay cierta "fecha de vencimiento"?

Bueno, no creo que haya un límite de tiempo porque tengo 62 años y eso significaría que deba dejar la industria (ríe). 

No creo que exista ningún límite. Hace dos semanas recibimos un CV en Estados Unidos de una persona coreana de 55 años. Nos decía "he sido taxista durante los últimos años y quiero hacer algo con mi vida antes de que sea muy tarde....quiero convertirme en programador y he estado aprendiendo algo de manera particular, pero deseo ingresar a la empresa y aprender más". Le dijimos que dada la estructura de la compañía, debería relocalizarse en México o en Argentina, y si estaba dispuesto a eso, la edad no es problema.

Como dijiste, la palabra clave es "pasión", y uno puede vivirla a los cinco años o a los sesenta.

- ¿Es decir que los gobiernos podrían llevar adelante políticas para reconvertir laboralmente a personas cuyos puestos de trabajo están quedando fuera del mercado, para que por ejemplo se unan a la industria del software?

- Efectivamente. Vengo de Francia, un país que tiene un enfoque bastante social, y lo que el gobierno lleva adelante allí con los adultos mayores es cerrar la brecha entre dónde están hoy laboralmente y su fecha de retiro, lo cual es bueno, pero también tremendamente desmotivador, porque el mensaje que dan a la gente es: "bueno, te vamos a dar algo de dinero hasta el fin de tu vida", cuando en realidad eso podría utilizarse para alentar a esas personas a llevar adelante programas de mentoring, que sirva para que transmitan su experiencia a personas más jóvenes. Todos necesitan un mentor.

Hay tanto que las personas mayores todavía pueden dar a las comunidades, pero estamos en un mundo que admira la juventud, y debemos pagar el precio por eso.

Aquí pueden ver la entrevista completa en lenguaje original:




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