10 ene. 2020

"La diferencia entre tener una idea y ser un emprendedor", en palabras de Richard Branson



Richard Branson se transformó en uno de los primeros grandes símbolos del emprendedurismo de las últimas décadas del siglo XX.

Nació en Londres en 1950 y fue criado en el seno de una familia de clase media acomodada y tradicional cuyos paradigmas supo romper paradigmas para, con apenas 16 años, empezar su primer emprendimiento, una revista dirigida a la revolucionaria generación de jóvenes británicos de posguerra. 

La revista se transformó en un servicio de venta de discos por correspondencia bastante exitoso, el cual le abrió las puertas al negocio de la música para formar, en los años 70, la discográfica Virgin Records, dando nacimiento a una marca que incursionaría en diferentes sectores para transformarse en un ícono de innovación y disrupción: desde aerolíneas hasta viajes al espacio, pasando por videojuegos, trenes, servicios médicos, hoteles y productoras de televisión. Eso le permitió convertirse en uno de los hombres más ricos del Reino Unido, con una fortuna estimada en USD 5 mil millones.

Alguien así tiene muchos consejos para dar, los cuales suele agrupar en su interesante blog.

Entre ellos se encuentra esta guía que puede ayudarte a darle un poco de orden a todos los impulsos por emprender que suelen asolar a personas como vos.

¡Disfrútenla!



Muchas personas tienen buenas ideas, pero no todos se convierten en emprendedores.

Suelen preguntarme si hay alguna buena manera de darse cuenta si tu idea es buena, por lo que he diseñado una guía rápida para aquellos que se preguntan si deben dar el paso.

1 - Evaluá tu idea.


OK, tenés una idea, ¿ahora qué? Las buenas ideas de negocios son una en un millón, y no todas valen la pena.

Preguntate, ¿he hecho un correcto due dilligence para llevar mi idea al siguiente nivel? ¿Mi idea resuelve un problema? ¿Satisface una necesidad? ¿Toca un nervio? ¿Es excepcional? ¿Se ha hecho antes?

Escribí tus respuestas y luego criticalas tan fuertemente como puedas. Las mejores ideas son aquellas que pueden soportar análisis críticos pesados.  Si no podés hacer esto por tu propia cuenta, lo cual suele ser el caso, llevá tu idea a alguien de confianza y solicitá su perspectiva.

¿Seguís en pie? Bueno. Avancemos.


2 - Planeá el futuro


Supongamos que creaste un producto o servicio nuevo y sorprendente que cumple con todos los criterios descritos en el punto anterior. Bien por vos, ahora es el momento de planificar.

Preguntate, ¿qué necesito para hacer realidad esta idea? ¿he desarrollado un plan de negocios? ¿cuáles son mis necesidades de capital? ¿qué tan lejos estoy de tener un prototipo que funcione? ¿he buscado socios e inversores potenciales? ¿cuál es mi estrategia de distribución?

En este paso es probable que, en caso de que no tengas uno, busques un mentor: un veterano de los negocios, experimentado, quien pueda empujarte en la dirección correcta, señalar posibles dificultados y ayudarte a navegar a su alrededor. Después de cinco décadas como emprendedor todavía confío mucho en los consejos de los demás. Después de todo, sin el consejo que recibí de algunos grandes mentores, Virgin todavía sería una pequeña tienda de discos perdida en algún rincón de Londres.


3 - Evaluá los riesgos


Tuviste una idea, y ahora tenés un plan. Excelente, llegó el momento de hablar de vos.

Si te sentís atrapado e inseguro sobre tus próximos pasos, preguntate: ¿prefiero seguir pagando las cuentas o estoy listo para vivir de mis ahorros por un tiempo? ¿es más importante mantener mi estilo de vida actual que tener un nuevo comienzo?

Porque, verás, el espíritu empresarial se trata de asumir riesgos, riesgos de vida potencialmente perjudiciales y aterradores. Si tu familia depende de tus ingresos, es tu responsabilidad pensar las cosas con mucho cuidado.

Si tu respuesta continúa siendo un rotundo y enfático "Sí" después de haber evaluado los riesgos, entonces estás listo para pegar el salto.

4 - ¡Saltá!


Si todavía seguís leyéndome, la siguiente etapa debería ser simple: dar el paso y probar. Podés comenzar con algo pequeño, pero asegurate siempre de pensarlo en grande. Muchas empresas comienzan durante el tiempo libre como un proyecto paralelo de otras carreras.


5- No dejes de creer


La clave del éxito es asumir un compromiso y un enfoque inquebrantables. Vas a cometer errores al lanzar productos o servicios, una tonelada, pero debés mantenerte atento al premio final y nunca pestañear. Si dejás de creer, todo tu emprendimiento entrará en duda.

En mi caso, cuando nuestro equipo comenzó Virgin Atlantic con un solo avión y poco conocimiento del negocio de la aerolínea, estábamos solos frente a jugadores establecidos que estaban listos para enterrarnos.

Nadie nos habría culpado por tirar la toalla y volver al negocio de la música. Sin embargo vimos el enorme potencial para irrumpir y reinventar el transporte aéreo a través de un servicio superior e innovador. Por lo que seguimos adelante y nos mantuvimos fuertes después de tres décadas. Todo está en saber dirigir.

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